miércoles, 19 de diciembre de 2012

DERROTA DEFINITIVA DE SATANÁS (Parte tercera)



DERROTA DEFINITIVA DE SATANÁS

(Parte tercera)


 Quiere tener poder, imperar, mandar, hacerse temer, porque es soberbio, orgulloso, satisfecho de sí, se admira, da asco en su inmunda abominación de lo soberbio engreído que es, por ello, cuando no lo obedecemos y no le tememos, se enloquece, nos odia y desea destrozarnos, y aunque lo intente, Tenemos Un Salvador, El Señor, que nos defiende, protege y también tenemos un Paráclito, El Mismo Amor de Dios, de manera que, aunque se lance a maltratarnos, lo único que consigue es estrellarse para seguir padeciendo y para confirmar su derrota y humillación.

 No debemos preocuparnos por nosotros, temer, porque Dios nos defiende, socorre, no hay que mirar hacia atrás, sino que tenemos que prestar atención al Señor, confiar en Él, en su amor y seguir adelante colaborando con lo que Él quiere, porque eso será un bien para nosotros y de ahí resultará un bien para muchos.

 No cebemos perder el tiempo peleando con el enemigo, con eso nos distrae, pues mientras estamos peleando, no estamos amando, simplemente, debemos hacer lo mismo que El Señor, ignorarlo, de lo contrario, le estamos dando el gusto, porque llama la atención, logra que lo tengamos en cuenta aunque sea, para pelear.

 El Señor se encarga de vencer al enemigo, y por lo que vamos haciendo, lo va desterrando, derrotando, humillando, simplemente observar, cuando amamos a Dios, le prestamos atención, ya hemos ganado, porque el interés del cerdo celoso y envidioso es que no lo hagamos.

 No le ganamos al enemigo aplastándolo, humillándolo, derrotándolo, sino ignorándolo, convirtiéndonos, volviéndonos a Dios, confiando en El Señor, haciéndole caso a Él, volviendo a la Obediencia humilde, simple, pura, como la e un niño que confía plenamente en El Amor de Su Padre.

 Considerar lo que dijo El Señor a sus discípulos, “Yo veía caer a satanás como un rayo, sin embargo, no se alegren porque los demonios se le someten, sino porque sus nombres están escritos en el Cielo”, a veces vencer, humillar y aplastar demonios, puede generar soberbia, presunción, y dejarnos empantanados en eso, lo importante siempre, lo verdaderamente esencial, es obedecer a Dios, marlo a Él, vencer al enemigo es algo accidental y secundario, necesario para entrar en Obediencia, pero, no  lo esencial.

 A veces se lo vence por orgullo, presunción, otras por venganza, porque nos cobramos por algo que nos hicieron, otras por miedo, como el que golpea primero, da dos veces, etc., de ahí que no sea lo importante, sino algo secundario, a lo que debemos prestarle atención es a obedecer a Dios, volver a la comunión con Él, al amor.

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