domingo, 21 de julio de 2013

LA PROSTITUTA DEL APOCALIPSIS



LA PROSTITUTA DEL APOCALIPSIS

CONSTA DE TRES REFLEXIONES DE CÓMO SE HALLA PRESENTE EN LAS ALMAS Y EN EL MUNDO, DEBIDO A QUE ES UN ESPÍRITU:


1.- CIUDADANOS DEL MUNDO I

 El hombre, la humanidad toda, como lo hemos conocido, ya no existe, ya no es la criatura predilecta de la creación, sino que es el producto de un laboratorio, ni siquiera es el centro del mundo como fue antes, la peor realidad jamás imaginada ha llegado, estamos ante el fin de la humanidad.

 Por supuesto que la humanidad sigue existiendo, sigue estando ahí, pero eso que esta ahí no es humano ya, ha perdido los rasgos de humanidad para convertirse en una bestialidad abominable y deforme en líneas generales, pues siempre hay excepciones.

 No ha ocurrido una evolución, sino una involución, de manera que, lo que se ha desarrollado en la humanidad no es humano, y la causa es ésta, es simple, no hemos evolucionado, sino involucionado.

 Por supuesto que se habla de progreso, avance, evolución, etc., pero también los hipócritas y orgullosos dicen ser dioses, de ahí a que lo sean en realidad, es otra cosa.

 El problema es que no hemos evolucionado en verdad, solo se ha avanzado tecnológicamente, científicamente, materialmente, pero, el hombre es mas que un pedazo de carne que tiende a podrirse mientras vive corriendo a su tumba irremediable.

 Se ha avanzado materialmente, tal vez intelectualmente, pero se ha involucionado y retrocedido moral y espiritualmente prácticamente a la era de las cavernas.

 Como no amamos a Dios ni nos interesa, estamos apeados al mundo, perdidos en éste y adoramos lo que es materia, materialismo, existencialismo, etc., debido a que nos incapacitamos voluntariamente para mirar mas alto, solo miramos los escasos metros que tenemos en derredor, cuando no el ombligo y ya no vemos mas nada.

 Como no amamos a Dios, hemos vuelto al tiempo del antiguo testamento, creemos que la salvación es la riqueza, el triunfo, el éxito y comportarse como demonio en el mundo, y a la par, que perdición es pobreza, humildad, virtud, amor, etc., incluso como antes, se tiene a la pobreza como maldición de Dios.

 Aunque nos inculquen el veneno maltusiano por todos los caminos, que haya pobreza es responsabilidad de los que se enriquecen con malos negocios, especulaciones y controlando el mundo para solo tener dinero, para seguir adorando al becerro de oro, y en definitiva, para consagrarlo a su dios, satanás.

 Al no amar a Dios hemos perdido lo mejor de la humanidad, la dignidad y grandeza de ser hijos de Dios, de manera que la humanidad se ha pasado a las huestes u hordas satánicas, debido a que solo vive en, por y para el mundo anulando voluntariamente el espíritu y la espiritualidad.

 Incluso en las religiones se ha abandonado y traicionado a Dios, simplemente porque éstas han dejado de adorarlo en verdad, se adoran a sí y tienen objetivos y aspiraciones terrenas, no espirituales, pues están gobernadas por hombres de mundo, que adoran el mundo y la vida en éste, por lo tanto, construyen religiones y cultos mundanos, terrenos, sin amor verdadero a Dios.

 Peor es la situación si se considera que las mismas religiones se comportan en realidad como empresas internacionales dedicadas a captar clientela, obtener mercado y competir unas contra otras fingiéndose ONGs a veces, y comportándose como una empresa mas en el colectivismo oligárquico internacional que es el nuevo orden mundial.

 Una persona cuando no ama a Dios, se desploma, cae a tierra, se arrastra en el polvo, se revuelca en el fango, y como el hijo pródigo, llega a envidiar la suerte de los cerdos, pues se bestializa de tal manera que viene a ser como en demonio sobre la faz de la tierra, un ser deforme, irracional, vicioso, corrupto, desesperado por saciarse en el cuerpo, por satisfacer sus instintos, con el agravante de la hipocresía donde disimula y esconde con astucia infernal sus maldades haciéndolas pasar por buenas.

 Lo que ocurre con cualquier persona que no ama debidamente a Dios y solo piensa en sí, en satisfacerse en cuerpo, alma y espíritu viviendo un individualismo alienado e infernal, es lo mismos que sucede con grupos de almas, con sociedades, naciones, instituciones, organizaciones, naciones, religiones, y en definitiva, con la humanidad toda.


2.- CIUDADANOS DEL MUNDO II

 El hombre, la humanidad toda, se halla atrapada en el mismo mundo que ha creado, el que devora, consume y estropea a las personas reduciéndolas a escombros o desperdicios, las corrompe hasta que se vuelven como demonios sobre la faz de la tierra.

 Antes fue el humanismo, ahora ya ni la humanidad existe como tal, sino que es bestialidad, deformidad, es un conjunto de entes extraños mas similares a demonios que a hijos de Dios.

 Recién ahora que se padecen las consecuencias de haber seguido a satanás y de haber colaborado con él en esa frenética y desesperada carrera por lograr echar a Dios del mundo, comienzan las almas a comprender un poco lo que se ha construido.

 La intención de satanás no fue liberar a la humanidad, sino rebelarla y sublevarla contra Dios, y cuando consiguió idiotas que secundaron sus planes y los ejecutaron en el mundo, pudo construir este mundo sin Dios donde todo lo malo es tenido y enseñado como bueno, y donde lo Bueno, El Bien, y El Que Es El Único Bueno, o sea Dios y su Reino, es tenido como malo, y hasta como peligroso.

 Solo satanás teme a Dios y lo ve como peligroso, solo él esta desesperado por mantenerlo afuera de la creación y de la vida de las almas, y con el adversario de Dios y de la humanidad colaboramos toda vez que impedimos la Revelación de Dios, cuando le impedimos a Dios intervenir, pasar por nuestra vida y nos dedicamos a tratar de vivirla sobre la faz de la tierra que es la antesala del infierno o el reino de satanás en el mundo.

 Habiendo echado a Dios de la vida personal, diaria, así como del mundo, ¿Qué esperábamos que pudiera suceder?, algunos ni siquiera lo pensaron, solo se entregaron a vicios, corrupciones, abominaciones, perversiones, depravaciones, etc., pero la verdad es que solo podía suceder una cosa, lo que estamos padeciendo, la mas horrenda esclavitud infernal.

 De esta manera es que la muerte eterna impera, domina, somete y nadie piensa mas que en sí mismo angustiante, desesperada y enfermizamente negándose por completo a amar, pero desesperándose a la vez por ser adorado.

 Ahora manda el dinero, la productividad, el rédito, el éxito económico, por ello la vida humana vale nada, la humanidad ha pasado a ser esclava de lo que ha construido, un mundo sin Dios, materialista, utilitario, etc.

 Como la persona misma no vale nada, esta todo permitido, tanto para conseguir el éxito mundano, terreno, económico, artístico-social, es decir, ser adorado como un dios en la tierra, mientras que no importa siquiera la manera de obtener tal cosa, pareciera que todo se justifica y permite, pues existe esa desesperada excitación infernal por lograr triunfar, imponerse, prevalecer y obtener adoración, por exigir obediencia y servicio.

 Tal comportamiento demuestra que la humanidad es bestialmente infantilista, no infantil, pues sería inocente, sino infantilsita, subdesarrollada espiritualmente, inmadura, caprichosa, celosa de sí, de su ego, desesperada por satisfacerse siempre, porque sí y como sea.

 No hay ya límites, solo desenfreno, y pareciera que, cuanto mas desenfreno, mas festejado, celebrado, como si fuese un verdadero triunfo.

 Con tal actitud, comportamiento, la humanidad solo demuestra la idiotez cultivada voluntariamente durante años en forma general, pues los únicos que festejan la corrupción de la humanidad son los demonios que la han querido y promocionado para perdernos, postrarnos en la muerte eterna y lograr una condenación general actualizando el pecado original


3.- CIUDADANOS DEL MUNDO III

 Somos tratados como lo que elegimos ser, esclavos, pues no hemos querido dejar a Dios libre, entonces, los que no somos libres somos nosotros, ya que, El Libertador no pudo liberarnos, El Salvador no pudo salvarnos, y no es por incapacidad suya, ¿Desde cuando Dios es incapaz?, tal cosa se ha debido a que hemos querido ser esclavos.

 Nos hemos desesperado por conquistar le mundo, por hacernos adorar, ver, reconocer, servir, estimar y apreciar, sin ver que para lograr tales cosas del mundo, se requiere cierto estándar, cumplir con requisitos, imponerse el cliché predeterminado mundial.

 Para ser adorado, estimado, apreciado, venerado, seguido, obedecido, etc., por el mundo de vanidades, hay que convertirse en vanidoso, excéntrico, desamorado orgulloso que se preocupa solo, siempre y exclusivamente, por sí mismo.

 No hay que amar a Dios, mucho menos obedecerlo o esforzarse siquiera por conocer Su Voluntad y colaborar en Que Se Haga. No hay que amar al prójimo en verdad, sino fingir hipócritamente que se lo hace, presentándose como salvador, defensor, protector, cuando en realidad se es opresor, aprovechador, vividor, etc.

 El ser del mundo adora el dinero, no importa como hay que conseguirlo, al contrario, especialmente pareciera que vale mas si es producto de la usura, el robo, el saqueo, latrocinio, la estafa, la perversión, de opresión de otros, de esclavizarlos o de venderlos como si de cosas se tratase.

 Con tal de triunfar y ser adorado en el mundo, es decir, para cumplir con los estándares mundiales de perfección, hay que ser hipócrita, embustero, embaucador, ambicioso, astuto, sagaz, perverso, engreído, desamorado y arrogante, hay que fingir hacer el bien cuando en realidad se busca egoístamente la propia satisfacción egoísta, viciosa, corrupta y desenfrenada.

 Éstas son algunas de las características de las personas de mundo, de las exitosas, los requisitos que hay cumplir para ser adorado en la faz de la tierra, estimado, reconocido, aceptado, incluso temido, obedecido y envidiado, en definitiva, prácticamente hay que convertirse en demonio para ser como un dios sobre la tierra.

 El proceso de demonización de las personas en el mundo es progresivo, constante y siempre actualizable, así es que nadie piensa mas que en si, en su propia satisfacción, en conformar su ego, nadie respeta nada ni a nadie, solo se retrocede como las bestias, ante el miedo o el dolor.

 Hemos perdido la dignidad de hijos de Dios para convertirnos en hijos del adversario, por ello es que se ha actualizado el pecado original, es decir, se cumple aquello que la serpiente dijo a la mujer, ‘seréis como dioses’, pero según siempre lo que satanás entiende por ser como dioses.

 Ser como dioses no es lo mismo que ser dioses, Solo Dios Es Dios, no hay otro Dios, no tiene lógica ni coherencia, carece de sentido afirmar que puede haber mas de un Dios, pues no serían dioses si fuesen dos o mas, la definición misma de Dios excluye la posibilidad de que haya varios. (Que haya Un Solo Dios Verdadero, no impide que en Dios Uno, haya Tres Personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Tres Personas distintas, Un Solo Dios, Una Sola Naturaleza y Sustancia).

 Ser dioses como lo entiende satanás, la serpiente antigua, es ser como él mismo que se considera dios y aun mas que Dios, lo que, evidentemente, es una fantasía, un delirio, una aberración incoherente, una locura cultivada, querida, elegida, construida.

 Todo aquel que no busca la Verdad y no vive de acuerdo a Ella, es un delirante infernal, es decir, tiene el mismo delirio de orgullo  soberbia que satanás, presume de ser dios y aun mas que Dios mismo. Tal enfermedad es voluntaria, elegida, cultivada, construida, querida, y es así como las personas sobre al faz de la tierra se esfuerzan por convertirse definitivamente, por consumarse como demonios, es decir, a imagen y semejanza de satanás, suponiendo que, porque son adoradas por el mundo, tienen éxito, obviando el simple y evidente hecho de que se han convertido en seres bestiales, deformes, abominables debido a sus vicios, ambiciones, corrupciones e hipocresías.


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